Ritos y CelebracionesLa Hoguera 21 de JulioDía Grande 22 de JulioCelebraciones ActualesCelebraciones de Antaño

Procesion_AntiguaGran parte de los actos se han conservado, aunque algunas costumbres han cambiado. Cabe mencionar que La Magdalena, fue pionero en traer a numerosas novedades como las aplaudidas iluminaciones para las verbenas de 1892, donde destacó una gran torre Eiffel que constituyó todo un espectáculo. Grande debió de ser el impacto causado que incluso hoy se conserva en la capilla una pila del agua bendita coronada por una torre Eiffel.

 

LA SALEA

Es un festival, una especie de saturnalia vernal, o prueba acuática que constata la importancia del agua en los ritos de “medio-verano.” Existe constancia de su celebración desde el siglo XIII. Gracias a la tradición oral y a estudiosos como  Antonio Cea Gutiérrez se conservan todos los cantares transmitidos por doña Benita Mijares, que están recogidos en el libro: “La Canción en Llanes”.

En el lenguaje marinero llanisco “salearse” significa: pasearse en lancha por el Riveru, punto de unión entre el río Carrocedo y la mar. La Salea, no tenía otro motivo más que el entretenimiento. Para ello se engalanaban las lanchas con flores y banderolas. Su celebración dependía de las mareas, y si estas no eran propicias en julio se esperaba hasta principios de agosto. No existía un día fijo, se esperaba a la pleamar para llevar a cabo las “carreras” o “bordeadas” en el río hasta la zona conocida como la Fuente y, desde allí hasta la famosa peña de la Osa, que marcaba el límite del puerto exterior.

Los participantes se reunían en torno a la capilla. Las mozas del bando estaban ataviadas con mantones de Manila -y no con el traje de aldeana-  y tocaban las panderetas acompañadas por un tambor. Desde allí, la comitiva discurría encabezada por marineros, estos portaban remos en alto y formaban dos filas hasta el puerto, donde participantes y público se embarcaban. La lancha principal era la “capitana”, ella guiaba el espectáculo.

Consta de tres partes: la primera, el inicio antes de embarcarse desde la capilla hasta el muelle; la segunda, la salea propiamente dicha, y dividida a su vez en otras tres partes: la primera carreras de la 1 a la 28, la segunda el descanso o refresco y la tercera el desembarco y despedida. A pesar de ser un festejo popular debía contar con el beneplácito de las autoridades.

Durante toda la celebración se cantan temas de los siglos XIII al XVIII. Canciones de pesca, bélicas y cortesanas cuyas letras están cargadas de simbolismo erótico, de ocultos significados, que expresan: amoríos, ardorosas pasiones, romances incomprendidos, infidelidades, celos, pérdida de la virginidad etc. Frases como: “correr por el castillo” o “bogar sin temor” revelan pasiones incontrolables; “cortar un clavelar en el mar” o “caer en el vado” aluden la pérdida de la virginidad; “mostrar la flor de la gala” representa la prueba de la virginidad. Otras locuciones encarnan los atributos de ambos sexos: “cántaro de plata”, “concha,” “perla encerrada” o “remos”.

La Salea, desapareció hacia los años cuarenta del siglo XX, debido a unos lamentables incidentes donde varias personas desde lancha con banderas piratas lanzaron botellas contra el resto de las embarcaciones. Viendo el cariz del suceso y las lamentables consecuencias que podían derivarse, la comisión, muy a su pesar, acordó suspender la Salea. Más tarde el progreso con las nuevas embarcaciones a motor de grandes dimensiones para las carreras, y el nuevo puerto llanisco, hicieron el resto y dejó de celebrarse. Pero su música y cantares, se mantienen en la memoria colectiva del bando.

TOROS

El Bando de La Magdalena fue el precursor en ofrecer corridas de toros, la más importante se celebró el 1 de junio de 1894, con un relevante cartel encabezado por el renombrado maestro Luis Mazzantini a quien acompañaba la rejoneadora portuguesa, Matilde Vargas Zabaleta de Oliveira. Algo inusual para aquel tiempo. Noticia que recoge la prensa de la época como el diario de Madrid, “El Imparcial”.

BAILES DE SOCIEDAD

Numerosas crónicas de antaño destacan los “Bailes de Sociedad,” ocasión que muchas jovencitas aprovechaban para presentarse en sociedad. Bailes, que eran todo un acontecimiento con obsequios e invitaciones nunca vistas hasta entonces en Llanes. Resulta anecdótico que algunos miembros de los otros bandos hiciesen su entrada en sociedad en los bailes de La Magdalena, quizás por estar considerados como los más elegantes.

CENAS AMERICANAS

La Magdalena es el primer bando en celebrar las “Cenas Americanas”. La última moda en los Estados Unidos. Estas cenas consistían en ofrecer un menú compuesto por platos frío y semi-fríos para así poder salir a bailar entre plato y plato. Por el precio de cien pesetas constituían todo un espléndido banquete cuidándose hasta el más mínimo detalle. Es frecuente ver en diversas fotografías a miembros destacados de otros bandos compartir mesa animadamente con los de La Magdalena

LA VERBENA DEL CLAVEL Y LA VERBENA DEL MANTÓN

La “Verbena del Clavel” fue una idea gestada por Ernesto Luque Maraver, Jesús Palacios y Mª Luisa Bernaldo de Quirós Cuesta. En ella además de disfrutar de grandes orquestas en un entorno muy elegante, había un concurso que premiaba al mejor clavel rojo natural presentado ante el jurado. El ganador se llevaba un importante premio en metálico, alrededor de 500 pesetas de los años 50.

La “Verbena del Mantón”, fue idea de Teresa Cué y Mª Luisa Bernaldo de Quirós. El requisito para acudir era que las señoras y señoritas acudiesen ataviadas con mantones de Manila.

Ambas verbenas eran de pago al objeto de recaudar fondos para las fiestas, la del Clavel, y la del Mantón para costear las funciones teatrales del Bando.

LOS TEATROS DE LA MAGDALENA 

Estas representaciones surgieron a principios del siglo XX y continuaron hasta 1965. Compuestas por números musicales donde actuaban los integrantes y simpatizantes del bando que visitaban Llanes en la época estival. Destacaban los magníficos decorados traídos desde diversos lugares, y el impresionante vestuario del elenco. Los números musicales respondían a los éxitos del momento, junto con otras piezas más clásicas. Marcaron toda una época en Llanes donde llegaron a actuar grandes figuras del momento cómo “Los Pekenikes,” Juan Pardo, y muchos otros; incluso estuvo a punto de actuar Julio Iglesias. Desgraciadamente ciertas divergencias entre la directora del teatro y la comisión del bando, en aquel entonces, impidieron su actuación y fueron el punto y final de los teatros de La Magdalena.